FIN DE SIGLO
EL VIAJE
1
- Mi abuelo cantaba - dijo de repente Antonio, como si pensara en voz alta. Y agregó: - y se murió creyendo que Perón era el Angel de la Guarda...-
Rodolfo levantó la vista del listado de instrucciones para casos de emergencia que pensaba memorizar, giró la cabeza y preguntó: - Y? -
- Y, nada - siguió imperturbable Antonio... - que su hija, mi madre, también cantaba y también murió... pero pensando que era un déspota perverso...-
- Y? - repitió Rodolfo.
- Y, nada... -
Como tantas otras veces, sin más, cada uno volvió a lo suyo. Rodolfo, maldiciendo la interrupción, mientras trataba de retomar sus ejercicios mnemotécnicos. Antonio, sonriendo levemente, por la satisfacción de saber que se había anotado un punto, y porque podía volver a disfrutar aún más del aria de Cavallería que pasaban por el Canal 2.
Era un juego que venían jugando desde hacía treinta años, cuando se conocieron en la Confitería de las Artes, en la despedida de soltero de un amigo común.
- Vos qué hacés?- Había indagado Rodolfo.
- Estudio Filo... hago algunas cosas de Arte... Estoy en el Di Tella...- Respondió tímido Antonio.
- En el Di Tella?- dijo Rodolfo, frunciendo levemente el ceño.
- Sí, por..? - Se encrespó Antonio.
- No, por nada, por nada... Yo estudio Derecho, acá enfrente... Y milito...- Tranquilizó y diferenció Rodolfo.
- Ah, sí? En qué...? preguntó Antonio, con cierto desgano y ya bastante decidido a dar por terminado el diálogo y ocuparse de la rubia que parecía morir por los intelectuales tímidos.
- Cómo en qué? En qué se puede militar hoy en día? Vos te enteraste de lo que está pasando en París? Y en el mundo? O cuando salis de la burbuja del Di Tella te vas derecho a dormir?- atacó, resentido, Rodolfo.
- Por qué no te vas un poco a la mierda?- Cerró Antonio de costado, encarando ya francamente a la rubia.
Había nacido, así, una gran amistad. |